Happiness at work: empoderarte en el teletrabajo

El mundo del trabajo está sumido en una gran revolución que nos exige redefinir las formas de trabajar. Acá te acercamos algunas metodologías aplicables a tu organización para afrontar este desafío de resignificar el teletrabajo.

No llegues al viernes con síndrome de Burnout.

Sabemos que la virtualidad laboral generó un vuelco sustancial en 2020, cambiando el paradigma de esta actividad y siendo una experiencia/herramienta de gestión que se aplicará en esta industria 4.0. En ese sentido la crisis sanitaria no ha hecho más que acelerar este proceso de modernización y las empresas que lo tenían avanzado han sido las que mejor se adaptan a este nuevo escenario. A pesar de esto, en NETI nos preguntamos, ¿están las empresas empleando planes de acción que acompañen al personal, más allá de las habilidades básicas de cada uno de ellos? ¿Se evalúan las realidades y dificultades que enfrentan cada equipo de trabajo?

La nueva normalidad es parte de este presente volátil. Hoy alrededor del 37% de lxs argentinos trabaja de forma virtual. Sin embargo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), antes de la pandemia, sólo una fracción de la fuerza laboral trabajaba ocasionalmente desde su casa. Dentro de la Unión Europea y Estados Unidos la cifra variaba del 30 al 10% de las personas que trabajaban de manera regular u ocasionalmente desde su casa u otro lugar alternativo. En la Argentina lo hacía solo un 1,6 %.

Estos datos reflejan que en muchos casos la implementación de este proceso estuvo impulsado más por la exigencia misma de los/as trabajadores, que por una consideración de las empresas en sus esquemas laborales. Así lo reflejan los informes de Employer Branding de Randstad. Organización que estudia qué buscan los profesionales en las empresas a la hora de trabajar. Más allá del salario, los trabajadores demandan flexibilidad y conciliación entre la vida laboral y familiar, algo que, en gran parte, el teletrabajo ha conseguido. Pero en esta modalidad no todo es color de rosas. Esta flor tiene espinas que debemos atender si lo que queremos en nuestra organización son personas talentosas, proactivas, saludables y emocionalmente fuertes.

Conocer cuáles son los puntos de dolor de nuestros trabajadores remotos resulta fundamental para el management, quien debe saber cuál metodología ágil aplicar y cómo hacerlo de una manera clara y efectiva. Ésta es una tarea que no tiene licencia para quienes lideran equipos de trabajos.

Las principales barreras que encuentran los trabajadores remotos, ya no tiene que ver con cuestiones meramente instrumentales o tecnológicas. Se necesitan cambios estructurales en la organización del trabajo para acompañar los procesos emocionales, de cansancio ocular o tensión laboral y que eviten el burn out ( síndrome de desgaste profesional). Este es el momento para aplicar estrategias que permitan identificar y expandir las fortalezas de nuestros teletrabajadores.

El futuro es la empatía.

Diseñamos nuestras soluciones guiados por la empatía.

En NETI co-creamos la realidad con nuestros usuarios, buscando una mejor versión de ellos. Y en está oportunidad investigamos esta problemática con vigor, detectando los aspectos claves que afectan su desarrollo en el teletrabajo. Con el objetivo de evolucionar y poner en marcha estrategias de acción multidisciplinarias que reivindiquen el home office como una herramienta de reconversión altamente productiva. Trabajar desde casa con objetivos claros a cumplir, puede no sólo ser efectivo sino que además logra evitar el desgaste de energía o la pérdida de tiempo de quienes conforman nuestros equipos. Ya no forma parte de un mecanismo de supervisión sino uno de empoderamiento para los empleados.

Así y todo, cuando salimos a consultar a líderes de empresas o tomadores de decisiones sobre si la pandemia había producido cambios sustanciales en las formas de trabajar, el 55% respondió que solo algunos. Es decir que, no hubieron cambios reales que tengan en consideración los diferentes desafíos que tienen los teletrabajadores a la hora de trabajar desde sus hogares. Pero el desafío no solo ocupó al personal, hubo quienes reconocieron que tenía que dar talleres, donde se trabajaba de manera colaborativa y en equipo, y no poseían los conocimientos esenciales sobre herramientas digitales y manejo de las mismas. Es que este nuevo escenario pandémico requirió la adaptación transversal, en todas las líneas de la organización.

La gestión del conocimiento fomenta el trabajo en equipo y realizarlo de forma integrada puede generar soluciones proactivas, ideas nuevas y asimismo quitar la sensación de ineficacia que algunos trabajadores vinculan al estrés del trabajo remoto, que repercuten directamente en el funcionamiento de la empresa.

Una de las problemáticas vinculadas al teletrabajo más conocida es ese desgaste cognitivo (“Zoom Fatigue”) que todos sufrimos cuando hacemos videollamadas. Recientes estudios, cómo este de Technology, Mind and Behavior revelan un dato muy perspicaz (insightful) y que ayudará a todos los que trabajamos remoto a generar estrategias que permitan mejorar nuestras interacciones virtuales.

Resulta que en la interacción cara a cara, la comunicación no-verbal fluye naturalmente, realizamos gestos y señales todo el tiempo, en paralelo, nuestro cerebro de forma subconsciente evalúa el “costo” versus la “recompensa” de cada interacción. En las interacciones remotas, tenemos que trabajar mucho más para enviar y recibir señales, así es que, sentimos un bajísimo nivel de recompensa Y cómo resultado de esa evaluación podremos sentirnos más o menos fatigados.. Una jornada de interminables videollamadas nos dejará exhaustos. Al no tener contacto visual, ni señales no verbales, no se produce el intercambio energético que existe cuando interactuamos en persona. Durante una videollamada entregamos más energía de la que recibimos. Básicamente, en la virtualidad estamos constantemente tratando de evaluar la respuesta emocional de las otras personas y eso agota nuestra energía. Por eso en las interacciones cara a cara, donde hacemos contacto visual, no verbal y las otras personas reaccionan, nos sentimos más conectados, amigables y confiados. Por lo tanto más energéticos.

Es importante para nosotros resaltar el hecho de que, como facilitadores, siempre debemos pensar en nuestros participantes y sus niveles de energía. Insight como este y muchos otros, los tenemos en cuenta al hora de planificar e impartir nuestros workshops.

Estamos siempre a la búsqueda de las mejores soluciones para las problemáticas cotidianas. En estos días estuvimos repasando una guía de herramientas básicas para la colaboración en equipo, que Dropbox nos comparte para evitar el colapso del personal laboral en las empresas.

¿Les gustaría que hagamos una adaptación o un resumen de estas herramientas ? Déjennos sus comentarios.

Te podemos ayudar a conocer mejor estas metodologías para tu empresa: hola@noestatodoinventado.com

Laboratorio de innovación, desarrollamos estrategias que se apalancan en el poder de las tecnologías y tendencias emergentes, para modelar el futuro.

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